Puedo contemplar un plato semilleno, quizas medio vacio durante quinze minutos sin emocionarme, sin sentir hambre, pena o apetito. Solo estando ahí, sin decir nada. Solo en el mas absoluto silencio y no pensar nada.
Quizas si pienso en algo, tengo ideas desbordadas de ella, escucho su voz, y en el silencio desgarrador de la noche, mi cabeza escucha su voz alegre riendo. La siento alado mio y no quiero perder esa idea.
La sopa sigue ahi, fria inmovil mientras el tiempo sigue pasando.